martes, 1 de marzo de 2016

Eyes on the Shore - Washed Away lyrics

This time
Three days
I lost
Your faith
Your Trust
My words
Distort
Your world
I´m not ok
Just lost
my way
Oh god
I learned
But lost
your world
I´m nothing.
I´m not perfect
Promises drifting away
Time fears nothing
honesty is losing its vein.

This time
three days
I lost
Your pretty face
Our world´s
been torn in two
i´m down
and bruised
i´m not ok
just washed away
a toss and turn
to you

my word means nothing
I´m not perfect
Promises drifting away

Time fears nothing
honesty is losing its name

I´m not perfect
Promises drifting away

Time fears nothing
honesty is losing its name


domingo, 14 de febrero de 2016

Para los amantes de Cortázar: corta el azar.

Capítulo 1

Alguien más encontrará a la Maga. Salir a la calle una y otra vez, pasando por la rue de Seine, al arco que da al Quai de Conti, y apenas la luz de ceniza y olivo que flota sobre el río me dejaba distinguir que su silueta delgada no estaría esperándome en el Pont des Arts, sino andando de un lado a otro, a veces detenida ante una breve conversación o inclinada para mostrar su escote, con ese coqueteo sin vergüenza de ponerse en poses inadecuadas pretendiendo ignorar el efecto que tiene sobre su espectador. Y era tan natural cruzar la calle, subir los peldaños del puente, hacerme a la idea de que si permanezco rezando y haciéndome ideas en la cabeza por arte de magia se van a cumplir. La he abarcado con mi pensamiento, pienso. Hasta el punto en que su voluntad y su pensamiento me pertenecen. Tengo el poder de anticipar por dónde saltará la liebre. La gente que se da citas precisas es la misma que necesita adherirse a mi autismo, que me aprieta a creer que aquello que está del otro lado del puente también soy yo.

Pero precisamente porque ella estaría ahora en el puente, con su cara de translúcida piel asomándose a viejos portales en el ghetto de Marais, yo no me presentaría. Quizá optaría por imaginar un diálogo con una vendedora de papas fritas mientras como una salchicha caliente en el boulevard de Sebastopol y sufro sin parar por mi absoluta incapacidad de acercarme a la Maga, quien de todas maneras, suba el puente o no, me rechazaría por inadecuado. A pesar de que la Maga estaba en mi camino, y aunque pudiera imaginar eternos diálogos con ella, seguirla como un falso reptil por todo París, escondiéndome detrás de cada tarjeta postal Braque o Ghirlandaio o Max Ernst contra las molduras baratas y los papeles chillones, aún así no me le acercaría jamás.

Preferiría no hacerlo. Preferiría sentarme en la terraza de un café a escribir una historia que nadie leerá jamás, entrar en un cine-club para vivir la vida de los personajes como la propia, evadir mi vida y mi voluntad, o agacharme junto a un gato en cualquier patio del barrio latino, sentir que él, como yo, no puede hablar. Andaba buscándola pero sabiendo que andaba para fantasearla. Oh Maga, en cada mujer parecida a vos se agolpaba como un silencio ensordecedor, una pausa de una densa epistaxis que acababa por derrumbarme mi castillo en las nubes, tristemente, como un paraguas mojado que se cierra. Justamente un paraguas, Maga, deliro que te acuerdas quizá de aquel paraguas viejo que jamás conociste y que yo sacrifiqué en tu nombre en un barranco del Parc Montsouris, un atardecer helado en marzo. Un día después de que te vi besándote con Gregorovious, doble mío capaz de llegar del punto A al punto B pasando, como puerco, por todas las catástrofes indomables entre los dos puntos. Lo tiré porque lo había encontrado en el momento exacto en que te vi salir del edificio donde vivías, ya un poco roto, y lo usé muchísimo, sobre todo porque lo conecté a ti y al momento mágico en que lo encontré. A veces pienso en mí, cuando veo los pájaros o cuando encuentro dos moscas volando sin tocarse nunca, y aquella tarde cayó un chaparrón y quise abrir el paraguas orgulloso cuando te vi entrar en los brazos de Gregorovious, y en su mano se armó una fiesta de nalgadas y besos y sonrisas, de telas y fricciones recibiendo el calor entre destellos de deseos encajados, y se reían como locos de mí mientras me empapaba de agua y tú de otra cosa, no pensando en mí porque era tan digno de ser pensado como cualquier cosa que nunca hubiera pasado por tu cabeza nunca, ese ciclo innoble de lo desconocido y el quemeimportismo o del cordón de la vereda; entonces yo lo arrollé lo mejor posible, lo llevé hasta lo alto del parque, cerca del puentecito sobre el ferrocarril, y desde allá lo tiré con todas mis fuerzas al fondo de la barranca de césped mojado porque estaba enojado mientras vos proferías un grito de satisfacción donde vagamente creí reconocer un chiste que te hizo gracia y que yo jamás podré contar. Y en el fondo del barranco se hundió como un barco que sucumbe al agua verde y procelosa, a la mer qui es plus félonesse en été qu´en hiver, a la ola pérfida, Maga, según enumeraciones que detallé largo rato en mi historia falsa de café parisino, enamorado de la envidia y del parque, abrazado a mi recelo y semejante a una planta que quiere ser piedra que quiere ser concreto. Y quedó entre el pasto, mínimo y negro, como un insecto pisoteado. Y no se movió, ninguno de sus resortes se estiraba como antes. Terminado. Se acabó. Oh Maga, y me gustaba lacerarme.

miércoles, 3 de febrero de 2016

Cinco señales que anuncian: Estás en una Ciudad Tóxica.

“Confía en tu propio instinto. 
Que tus errores sean mejor tuyos, 
en lugar de alguien más.” ~Billy Wilder



Conforme siga transcurriendo el tiempo en acorde con las agendas, actividades y resultados que un mundo sobrepoblado exige, algunas ciudades se verán objeto de abusos. Mientras que algunas ciudades gozarán de limpieza, salud y orden; otras entrarán, a pesar suyo, en la contaminación, la enfermedad, el desorden y la ignorancia.

He visitado distintas ciudades en el mundo, y he sentido los efectos de lo que pienso que es tóxico. ¿Será justo decir que todos sabemos notar la diferencia? Mi premisa es que quienes habitan las ciudades tóxicas han sentido los efectos de la contaminación, del ruido, de la violencia, del desorden, de la antipatía, de la condescendencia, de la inacción; sin embargo no todos son capaces de enfrentarse a una cosmovisión colectiva, emitir un juicio claro y mucho menos responder de manera responsable. Muchas de las veces, pasar un problema de largo es solucionarlo. En los casos de las ciudades tóxicas, mientras que el colectivo humano o sociedad entera deja pasar todos los problemas por desidia, falta de fuerza, falta de interés, o quizá por depresión o ganas de que todo toque fondo, el problema se va agraviando, la ciudad se vuelve cada vez más tóxica.

En las diferentes ciudades en las que he estado, mi ánimo ha sido distinto en cada una de ellas. Y ha habido ciudades que me han exaltado, motivado, desperado intereses latentes, hacerme sentir vivo. Hay otras ciudades que más bien me han debilitado y dado un sentimiento de enfermedad y desagrado. Como si de pronto el mero hecho de estar en ella fuera una decisión contraproducente para mi existencia, sabiendo que la geografía y la atmósfera y la flora y fauna actúan negativamente sobre mi espíritu, mi salud mental y mi salud física.

Hay ciudades en las que me he sentido mucho menos que mí mismo, donde siento que la totalidad de mi mismo se ve reducida a una mísera parte. Hubo momentos en que sentí que estaba comprometiendo los objetivos de mi vida con cada segundo que permanecía en alguna de esas ciudades.

Llamo a estas ciudades tóxicas porque mi Ser Auténtico se deterioraba hasta el punto en que yo ya no me reconocía a mí mismo. Y me negaba lo que era natural para mi intelecto, mi salud, mis facultades.

La etiqueta "tóxico" significa algo que quita vida y energía. Antes de que me diera cuenta, me sentía débil y frágil, sujeto a una ciudad a la cual le había dado mi poder.

Yo era culpable de ello. Permanecer en esas ciudades demasiado tiempo en el esfuerzo de hacer lo que supuestamente es correcto y aceptado por los estándares sociales -que varían de acuerdo a las ciudades y en las ciudades tóxicas son muy pobres esos estándares-, es decir, luchando por permanecer en una ciudad en lugar de "darse por vencido" o "darla por perdida".

Poco sabía de que mi deseo por agradar en esas ciudades tóxicas y ser aceptado en ellas estaba sofocando todo aquello que era lo adecuado para mí.

¿Por qué debía sacrificar mi felicidad por una sociedad que creía estar en lo correcto? Estaba viviendo atorado en una autocrítica y en el miedo, y a la sociedad sólo le importaba en la medida en que supieran que si el barco se iba a hundir, por lo menos nos hundiríamos juntos.

Mientras que algunas ciudades difíciles pueden abrir nuestros ojos a nuevas perspectivas y expandir nuestros horizontes mentales, algunas, obviamente, nos encierran y bloquean nuestro desarrollo. Nuestra intuición nos alertará si es de un modo u otro. Nos dice: el cambio y el crecimiento deben sentirse bien.

Es importante saber cuándo es que estás en una ciudad tóxica para que puedas elegir algo mejor para ti mismo.

Cuando estuve en ciudades tóxicas, ignoraba mi intuición para darle la razón a mi mente lógica, que me decía que perder esa ciudad era peor que estar en ella. 

Sin embargo, nuestra intuición sabe más que eso; no es como nuestra mente, la intuición busca nuestra felicidad.

"Tóxico" no sólo significa obvio daño a la salud física, también representa los resultados psicológicos de permanecer en una ciudad tóxica. Quisiera compartir cómo aprendí a reconocer cuándo es que estaba en una ciudad que no era la adecuada para mí:

Hay cinco señales que te dicen que estás en una Ciudad Tóxica:

1. Parece que no puedes arreglar nada.
La sociedad entera no apoya y por más ideas que se generen en cuanto a la búsqueda de arreglarla, no se llega a ningún acuerdo. En general, las personas prefieren juzgarte a forjar un grupo que tienda hacia la solución de problemas a largo plazo. Los habitantes te atacan como glóbulos blancos cuando inicias un diálogo sobre lo que piensas que no está bien, y buscan por todos los medios retóricos bajarte a su nivel de pensamiento para que te sientas cómodo y puedas disfrutar de la basura con ellos.

2. Todo es como es; y tú no importas.
Las cosas son como son y nadie las puede cambiar. Ese es el esquema mental que llena el aire. La razón, la lógica y la sensatez en general no existen. Sólo existe algo que se le parece al "Aquí sólo mis chicarrones truenan." Si el promedio de la gente está mal y tú estás un poco "más bien", entonces no tienes derecho a quejarte, ni a decir nada. Las cosas son como son; y lo que tú puedas sentir no será escuchado. No hay una conversación de dos lados, y ninguna iniciativa será tratada con respeto ni considerada siquiera. En lugar de reconocer tus sentimientos, lucharán contigo hasta que tengan la última palabra.

3. Te sientes constantemente asediado por lo que acontece en la ciudad.
Cada día trae un nuevo problema. Es decir poco un nuevo problema. Salir a la calle, manejar, andar en bicicleta y bajo casi cualquier circunstancia se toparán con efectos negativos resultado de la cultura en general de la ciudad, su organización, geografía y demás elementos que se adhieren a su concepto. Su esfuerzo por controlar tu comportamiento es un intento por controlar tu felicidad.

4. Te sientes incómodo estando en ella.
Respiras el aire y sientes que te raspa la garganta, tomas un taxi y no te respeta el conductor, andas por la calle y te sientes inseguro, no sientes que puedes pedirle a alguien un abrazo, no te sientes con la libertad de expresar tus sentimientos. En términos generales tienes que ponerte una máscara sólo para ser aceptado por esa ciudad. Te das cuenta que ya ni siquiera te reconoces a ti mismo, y tampoco a tus amigos cercanos ni familiares.

5. No tienes permitido crecer ni cambiar.
Cada vez que te pones como objetivo crecer y desarrollarte, la ciudad responde con mofa, cábula, insultos, miradas e incredulidad. Nada en la ciudad te estimula o da apoyo a tus esfuerzos. En cambio, te mantiene atorado en los prejuicios viejos, insistiendo que nunca va nada a ser diferente de lo que es ahora.

Si estás experimentando siquiera una de estas señales, mira hacia adentro de ti mismo y considera si la ciudad te está haciendo más mal que bien. Evalúa la ciudad y lo que tiene valor para ti.

Aprehende las respuestas que lleguen a ti desde la intuición, ya que quiere lo mejor para ti -y esa ciudad quizá no sea para ti.

Toma acción deliberadamente de acuerdo a tu sensación visceral. No te arrepentirás.

Quizá tomes la decisión de hablar sobre tus sentimientos con otra persona, o quizá decidas poner distancia entre tú y esa ciudad. Lo importante es no hacerse loco.

Es importante que si te sientes incómodo o inestable en esa ciudad que no esperes a que los efectos de la miseria se transformen en una depresión. Tomar acción es la mejor medicina.

Ahora es tu turno: Sin dar nombres, ¿te encuentras en una ciudad tóxica? ¿Has dejado una ciudad tóxica y quieres compartir la decisión que cambió tu vida? ¿O tienes miedo de dejar esa ciudad tóxica por miedo a las repercusiones? Deja tu comentario y comparte tu experiencia.

Nota del editor: Si te encuentras en una ciudad que abusa de ti, busca ayuda. No esperes.

O.

-sabiduría simple para vidas complejas-

martes, 25 de noviembre de 2014


Dos dedos,
tres dedos,
cuatro dedos.

Sólo cuatro dedos.
No hay cinco.
No faltan.
Estás equivocado.

Un ojo.
Dos narices.
Diez orejas.
Millones de caras.

Dos miedos,
tres miedos,
cuatro miedos.

Sólo cuatro miedos.
Con ahínco.
Nos sobresaltan.
Hemos cambiado.

Uno rojo.
Dos grices.
Diez amarillejas.
Millones de raras.

domingo, 27 de abril de 2014

Teenage Mutant Ninja Turtles & Ideology

As a child, while staring at the screen, you don´t really wonder why the hell someone came up with the idea of having four turtles that look like humans and fight ninja style. They become an acceptable fiction when the word "mutant" is added to the equation. It makes sense inside of its universe. But why was this universe created? We might think someone was just pretty damn high or excessively creative, yet there is a rather curious theory on the reason they exist at all.
Let´s get the obvious out of the way: Ninjas use to fight without any code of honor like the Samurai did; these both "styles" come from Japan. The Teenage Mutant Ninja Turtles come from an American comic book artist and writer: Kevin Eastman. The other obvious fact about them is that they are a compound of notions packed into one: nuclear mutations, sewers, rats, heroes, journalism, the Renaissance, art, etc.
It is complicated to roll it all up into one sentence better than the title: Teenage Mutant Ninja Turtles. Let´s attempt to imagine any of those combinations in reality: a Teenager Ninja; a Ninja Turtle; a Teenager Turtle; a Mutant Turtle; a Mutant Ninja; a Mutant Teenager; and so on. If we were to dissect all of the elements that make up this comic universe we would find a response to a few fantasies that otherwise would take a different path in the mind of a child: what is a Ninja? In more than one way, the existance of the comic book clouds the real deal about Ninjas and leaves the question not only unanswered but deviated, displaced. What is a Mutant? The same occurs here, instead of immediately thinking Science: a Mutant is a living organism whose DNA has been altered by nuclear radiation(a Scientist would be a lot more rigorous at that), we think: Magneto, Wolverine, Xavier. The whole fictional universe of comic books act like a censorship for children. In a way, it is like the problem they all have trying to answer the question: Where do babies come from? And then all of a sudden you have a fleet of white storks getting them from a baby industrial fabric. It all adds up to the ideology of capitalism: babies come from industrial processes, the life that is coming will not know anything about its past, genetic mutations are not a problem but an incredible gift which in turn can make you a hero, a rat that can carry diseases has the ability to train turtles, and the first source is a friend of those who fight crime: cops. Even the whole notion of Justice is twisted: Mutant Turtles decide who is evil and who is good. They, of course, are good, and ordering pizza should be something that puts a smile on your face. 
Lets get it all very clear, it seems like fantasy and fictional characters can show a lot more of ourselves than we can even know, and even though our childhood might seemed ruined for understanding more about ourselves in a real way in order to try and cope and deal with reality: no!: It is somewhere else where you see the phrase: "childhood ruined"; in the new movie of them coming out the 8th of August 2014 by producer Michael Bay, there have been complaints by fans who are saying their childhood has been ruined already because they did not like the design of the turtles faces. My god! In what kind of a world are we living? Shouldn´t we hear something in the lines of "My childhood was ruined by the whole ideology of allowing me to desire the continuous flow of images that cloud history and reality to deform my perception and train of thought."? History is a very complicated subject, usually written by one person, the winner of a war, that´s why it is called His Story(History). Rather than having a society of human beings who share a common culture, common goals and ideologies, what we are bombared with as children is a complete chaos of disorganized and mixed up fiction that leaves us without any real ground to build other than more mixed stuff. No wonder there is even a documentary called Everything is a Remix. But it is not: history is not a remix. The documentary itself defines a Remix as the combination or edition of existing material to produce something new. Isn´t this what has happened with all the elements that encompass Teenage Mutant Ninja Turtles? And why are we striving for the ideology of always having something new? Again, it is only through the creation of something new that a new desire is created and then someone gets hooked into that desire in order to sell the product which satisfyies that desire. So... capitalism is the ideology. We salute the flag of the eternal new, our flag is no longer the static image of a few colors that represent something in particular. Our flag is now hanged on a wall, we look at it for hours and hours every day and it is called a screen. But in order to work as our flag it has to be turned on. When it is off we might find it as an antique, no matter how new the design. 
Let´s attempt to go a bit back in history and remember World War II. Weren´t the Japanese the smartest people on the planet in terms of strategical warfare? This is a subject of discussion, but we cannot discuss that they were better than the Americans at this. It was something else that made the Americans win the war and destroy the Japanese culture and deform it into what it has become: technology. They in fact became the Country which represents technology advancements and innovation: they turned themselves into what destroyed them. So could Capitalism stand for something different than consumption? What I´m trying to say now is, maybe because the usage of a technology only understood by a hand-full of people by a bunch of power lurking jerks gave rise to this notion that the new is better, that the new can protect us, that the new will always win. That was the case during World War II; but let´s look at our World now: is it the case? Are people really smarter now than what they were before? Contradicting the just released Apple´s video named: "You´re more powerful than you think." I claim that it is because of these technologies that we actually are weaker than we know. The word "think" on the Ad cannot be an accident. We can think whatever we want, but to "know"... that´s different. Are we really powerful when we´re saluting a flag that is eternally mixing colors and brightness scales that we now even carry on our pocket with 326 pixels per inch? If we´re not powerful thinking on our feet, like actual Ninjas did, we´re then inside an idea that is not Ninja-like, that relates more to a code of honor like Bushido, for instance. And we respect then not who has the more practice or talent in dealing with a sword, but the ones with more money in the bank. The respect that was before given to a Samurai walking around town is almost the same as to those who are wearing the most expensive brands and drive the newest cars. We have to remember something very peculiar about these Teenage Mutant Ninja Turtles: their enemy was a brain. Ok, so bare with me here: A brain that was giving instructions to a body and that was something like a parasite inside the belly of a giant is the enemy of these turtles. Isn´t it mind boggling to think that these Remixes are now defining us into accepting the fight against logic and reason? Turtles are supposed to be slow. In this comic they are super fast, they are four and they work in team, they use weapons that cannot defeat an American soldier: Bo(Donatello); Katana(Leonardo); Nunchaku(Michelangelo); Sai(Raphael). It becomes increasingly obvious that it is these characters and remixes that define our visual reality like the painters whose names are used to name the Mutant Turtles. During the Renaissance, it was patience and technique and practice and time which gave those real masters the respect they won; but not now: a Teenager can get it. It is that instant victory for youth that makes them feel powerful and smart, the fact that they are portrayed on a screen(the flag) like smart, mutant and carriers of an ancient fighting technique that is all in the darkness(sewers): it´s obvious because there is nothing in the darkness but an empty space, the empty space that´s in the minds of those who feel empowered by watching those cartoons and wasting away life saying yes to the remixes that are now very effectively redifining our ideologies. So what are we to do? Ignore them? It is not possible to do so now, but what we can do is see these remixes like walls that we must jump because they are blocking our way towards what we really wanted in the first place. And to remember the words about critique of ideology by Zizek: "Freedom Hurts". Hopefully the title says something different now: Teenage Mutant Ninja Turtles. TMNT. 

domingo, 20 de abril de 2014

Pedales

-Acabo de ver algo increíble -dijo Toledo Arana moviendo los brazos en una expresión dinámica e ininteligible que aclaraba una sola cosa: la confusión. Estaba parado frente a sus alumnos, todos ellos sentados en su pupitre volviendo las miradas con extrañeza, a la expectativa de una necedad, cualquier tontería o novedad con el mínimo de pólvora metafísica como para producir una ligera sorpresa. -Lo increíble es pensar que ustedes pueden recibir algo de mí. Mis inquietudes son mías y yo tengo una historia personal que me las impone. Tengo varios caminos limitados para intentar hallar una respuesta satisfactoria; pero ustedes... ustedes están aquí por la inquietud de alguien más. La inquietud de sus padres tuvo varios caminos limitados para intentar hallar una satifsacción y resultó que los dejaron a la deriva con nosotros, en un servicio, quitándoles la tarea a ellos de mostrarles cuáles han de ser sus inquietudes personales. En lugar de revelarles cuáles son sus propias inquietudes, nosotros les imponemos las inquietudes universales. Así, pues, lo importante no es su circunstancia. Lo único que importa es que ustedes pongan aquí atención a lo que yo les digo. Olvídense de que piensan, de que sienten, de que existen. Ustedes son mis víctimas.- Y Toledo Arana se puso a reír durante unos segundos. Ninguno de los alumnos tomó apuntes o respondió algo. Inició la clase planeada bajo la estrica guía determinada más allá de la frontera de lo que se les permite revelar. 

domingo, 13 de abril de 2014

El cuento completo

Los vi llegar por la pantalla. El paciente de las dos seguía hablándome de su esposa, de sus dos hijas y lo difícil que era para él dejarlas ser. De reojo los vi llegar y la anticipación del problema se fue tejiendo solita. Le contestaba, con un dulce en la boca, a Ernesto, que no era lo más adecuado intervenir con las niñas. Si quieren salir, van a salir; usted, señor, no las va a detener. En el fondo no me importa. Mientras él siga viniendo, mientras me siga recomendando, mientras siga con problemas y mientras siga confiando en mí. Mientras me necesiten y yo pueda pagar mis recibos, mi renta, darle una mensualidad a mi esposa, a mi amante, y apoyar a mi hijo. Mientras eso esté en un equilibrio yo no soy el neurótico. Los neuróticos vienen a mí. Yo debo sonreír y comerme otro dulce, echarles porras, moverme con cautela. No hablar de más; escuchar de más. Preguntar y si sé acaso cómo, guiar. Tampoco todo es tan malo. De no haber uno o dos buenos resultados de nada sirve; pero es mejor que no sepan, es mejor así como son las cosas. Que sigan creyendo que es una indiscreción hablar de sus problemas. Así permanece el secreto y nadie revela nada y sigo pagando mi casa, mi auto, mi gasolina. Hubo días alarmantes, que me preguntaba dónde están los pacientes; y ahora tengo que administrar bien el tiempo. Los vi llegar por la pantalla e imaginé que sería lo mismo de siempre, venían peleados. El hijo la golpeó; ella le dijo lo indecible. Ellos no eran de los que sabían de mis cámaras escondidas. Ernesto ya tiene mucho tiempo viniendo, lo he visto fuera del consultorio. Aquellos dos son cartas impredecibles. Despedí a Ernesto y les di la bienvenida. 
-Doctor, Felipe acaba de salir de una rehabilitación por volverse farmacodependiente. -dijo muy concretamente la señora, sin titubeos; no imaginaba que pudieran tener iniciativa de realizar algo distinto a mis instrucciones o que no me consultaran de antemano. Me traicionaron.
-¿A qué era dependiente? -no había otra pregunta posible.
-A lo que usted me dio. A lo que ustedes dos me obligaron a tomar. -dijo con calma y mi ritmo cardiáco se aceleró. Alargué el brazo, apreté un dulce entre mis dedos y lo empujé del empaque crujiente a mi boca.
-¿Por qué no esperaron mis instrucciones? Tenía contemplado quitarte ese medicamento, Felipe; pero tú no estabas preparado. Todavía estabas con la depresión.
-¿Después de nueve años? ¿Qué depresión se prolonga nueve años? Ustedes dos han sido unos irresponsables para conmigo; sí, necesitaba ayuda, pero ustedes me dieron la ayuda equivocada deliberadamente. 
-Yo no entendía eso, Doctor; pero en el centro de rehabilitación le dieron la razón a Felipe. Estaba cegada a su palabra. Felipe ha sufrido demasiado, todavía va a tener que seguir raspando pastillas durante meses, quizá años, para poder liberarse sin síndrome de abstinencia de ellas. 
-Es que esto me suena más a reclamo que a consulta. Cuando Felipe vino aquí, ustedes lo saben, no se levantaba ni de la silla, lo trajeron casi a rastras. ¿Que iba a hacer? ¿Dejarlo que siguiera así? La solución inmediata era darle esos medicamentos, empujarlo a que saliera adelante. -les dije convencido de mis palabras; pero sabiendo en el fondo que a la edad que Felipe llegó no debí haberle dado esos medicamentos. A los 16 años el cerebro no está listo para recibir ese tipo de químicos, remoldea la estructura química de los procesos neuronales. En fin, que este muchacho debe tener el cerebro más deformado por sustancias externas de lo que nadie puede llegar nunca a saber, es un experimento vivo; sin el experimento vivo de unos, no se puede luego saber cómo sanar a otros. 
-Estamos muy conscientes de cómo llegó Felipe aquí; pero el único que pudo habernos dicho que a Felipe le correspondía sufrir lo que estaba sufriendo y no darle medicamentos que lo transformaran en un extraterrestre fue usted. La responsabilidad era suya, Doctor; y usted decidió sacrificarlo por un bien superior que hubiera servido si acaso por lo menos llevara una bitácora o un estudio elaborado de Felipe; pero usted no es Freud ni lleva una bitácora ni un diario nisiquiera un expediente.
-A ver, esto se está saliendo de control. No se puede volver al pasado. -algo tengo que hacer para calmar a estas personas, no puedo darles terreno a que sigan porque pueden empezar un efecto dominó y mis recibos tienen que seguirse pagado.- Pienso que no es el momento adecuado para estar discutiendo esto y que las variables a considerar son demasiadas, no sólo el de la responsabilidad de una u otra persona. ¿Por qué Felipe aceptó tomarse las pastillas? 
-Porque confié en usted. Ciegamente confié en que usted vería por mi bien en un momento difícil para mí, un momento en el cual me era imposible ver por mí mismo y esta señora que tiene aquí al lado no estaba preparada para enfrentarse conmigo como problema. -Felipe habló con una seguridad que nunca le había escuchado. Si volvía a tomar un dulce verían lo nervioso que me están poniendo. Ya estoy imaginando que la mamá trae una pistola en el bolso y vienen a matarme, no puede ser otra cosa. O Felipe no tarda en levantarse contra mí para golpearme. Sonó el teléfono y lo tomé. Vi en la pantalla el número y tuve que simular una llamada importante frente a ellos, una emergencia. La única salida era ir hacia la salida por mis propios pies. Durante una emergencia, en un edificio, está señalada la salida de emergencia; en estos casos, la anticipación es el mejor aliado, los señalamientos precisos contra la violencia. 
-Discúlpenme, tengo que salir inmediatamente del consultorio. -dije esto sin voltear a verlos, caminando hacia la puerta y girando la perilla listo para despedirlos. Al levantar la mirada se le escurría a Felipe la cara como si fuera un plástico quemado. Los ojos de la señora estaban flotando como los de un cangrejo, saliéndose por unos tubos de la cara. Parpadeé y giré la cabeza varias veces. No desaparecía la alucinación. No despertaba de la pesadilla. El teléfono sonó de nuevo y contesté. Me era imposible hablar. Quería decir hola y balbuceaba sin sentidos. Les pedí ayuda a Felipe y a su madre tirándome al sueño, hincado, pidiendo perdón en mis sinsentidos y con todos los colores de todas las cosas desprendiéndose y girando sin parar en torno mío. ¡Ayuda! ¡Ayuda! Se abrió un hoyo en el suelo del consultorio. Lo último que alcancé a esuchar fue como si le hubieran tirado a una taza de baño. Todos mis libros, mis muebles, mis dulces, mis alfombras se fueron por el resumidero con sus colores y yo me ahogué en su pintura. Quedó sólo mi ojo tras la tela del cuadro. No podía ya moverme. No podía ya parpadear. Era una mirada y un ojo acromático al cual una chica le daba pinceladas. Con cada pincelada veía más borroso. A los tres días dejé de ver a la chica, sólo veía manchas ir y venir y no sé dónde estoy colgado.
O.G.C.

jueves, 10 de abril de 2014

Fiction Journalism

Argentinean writer kidnaps Mexican president. 
Plans to return him in 20 bubble years.



            Before Enrique Peña Nieto began his presidency, the man who has standing alone thinking that the battle between the two people competing for the presidency was no battle at all because of Peña Nieto level of literacy was Carlos Fuentes. He did not imagine his country México with a president who had never in his life read a single book. “I don´t even want to think that Peña Nieto could be president of the Republic, and not because he has not read anything. If someone were to ask me at a book fair: What books have you read? I would say the Constitution and that would be the end of it. He made a public demonstration of ignorance. The problems are too big, the challenges are huge, and the character seems rather small to me.” –this is what Carlos Fuentes said during an interview a few months before his death(lets not go into details here, he died of natural causes).



            It seems like César Aira wants to not only stay in history as a writer but also as a political activist. The news of the incident was received during the morning because no one could find Peña Nieto to give him breakfast. He maybe went out for a walk, some thought, but the little book by César Aira was found laying on the bed. In it there was his latest book and publication, named: El prisionero literario –The literary prisoner-. Since Aira tends to write short books that are usually no longer than one hundred pages. The mystery was quickly solved by a young man named Lalo Cura, one of the closest friends of the detective that was put on the case. He stole the book and read it in a flash to swiftly discover that César Aira was carrying out his already written fiction.



            In his book he mentioned Carlos Fuentes as the reason, and it would have not been the first time he used him in his literary work before. In another one of his books he imagines an army of clones of the man Carlos Fuentes. In this one he was mixing two of his fictions: The Magician & Literature Conference. The main character of the Magician is a man who had secretly been hiding to the world his own truth, that he is a real magician. The thing about him is that he has no imagination, so he does not come up with new tricks and even though he uses real magic to do his tricks, he only copies the tricks made by other magicians who use trickery to achieve them.




In his new book, The literary prisoner, he narrated on how the magician(he uses his magic powers to write books) writes a book where the Mexican president is kidnapped by himself, using real magic, and takes him to the middle of the Atlantic Ocean to live within a floating bubble that automatically feeds him and covers all of his needs while handing him out a new book every time he finishes one.



Polshka, the name of this magician, explains that no one was going to notice that the president had disappeared because he would use his magic powers to stop time during the lapse that Enrique Peña Nieto would spend inside the bubble reading. And he would only let Peña Nieto leave by the time he had read a carefully made selection of a thousand books. He explains, says Lalo Cura, that in his calculations it was going to take twenty years for Peña Nieto to finish reading the books. But it took a lot less time. It only took 4 years for Peña Nieto to finish reading the books because there was nothing else to do inside the bubble but look at the ocean and that became boring after two weeks for him –besides finding out he could not use his magic until the spell of Polshka was over-.



            What Polshka was not counting on was that Peña Nieto was a sorcerer too, so as soon as Polshka used the magic against an unknown brother of his, the price to pay was his life. This was a rule of magic he was not aware of. The spell worked, and after four bubble years, Peña Nieto left the bubble and returned the afternoon of the first of April just after this article was finished. He had arrived much earlier but wanted to go for a walk around some areas of Mexico City that he was now interested in. He had a certain nostalgia for Bucareli street.

Oasis

Ellos piensan que nosotros no estamos enterados. A veces es graciosamente triste verlos hablar sobre nosotros de una manera tan repetitiva. Es increíble cómo nos encasillan de manera continua bajo el mismo esquema racional, imponiéndonos un velo ridículo al punto de hallarnos del otro lado de la frontera. Más allá de lo que ellos consideran una persona. Así nos ganamos la vida, en cierta medida su rechazo se comprende; por cada cien rechazos, uno o dos van a dar una positiva. Mi padre no accedió a trabajar como su hermano en el desierto que circunda las pirámides de Guiza. Sigue con un trabajo más rudimentario, menos ambicioso y sólo nos mira desde una sonrisa de simpatía. Youssef, mi tío, pasa temprano por entre las sucias y húmedas paredes amarillas de los edificios en que vivimos para venir a buscarme. Hamid, buenos días, me dice y salimos al protocolo diario de ser humillados para sobrevivir. Si no nos humilla la naturaleza de algún modo, ya vendrán a hacerlo nuestros condiscípulos. Más todavía los extranjeros, que piensan sólo en tomarse una fotografía con las pirámides. Qué les vamos a importar nosotros, somos un obstáculo para su fotografía. Nos miran cuando estamos ocupados diciéndole a los demás lo único que sabemos decir en inglés: one dollar. Con ese dólar nosotros ya tenemos para comer por el día; pero hay que seguir insistiendo. La policía es una lata, piensa que somos rateros o que vamos a provocar algún incidente. A pesar del odio interno hacia los turistas, en cierta medida hemos aprendido a respetarlos por ser nuestra fuente de ingresos. Uno termina por fantasear con la vida que pudiera vivir lejos de este infinito sol, de esta infinita arena, de estos infinitos bloques dispuestos a manera de lo que ellos llaman pirámide. Es inútil, no los vamos a sacar del nombre pirámide. Esta es la pirámide de Keops, les dicen los guías, y ellos asienten ante la colosal maravilla de sentirse parte de la raza que las construyó. Se sienten contentísimos por pertenecer a la descendencia de los seres que contemplaron y ejecutaron la construcción; he ahí lo extraño, ¿qué emprenden ellos? En una de mis fantasías de ser el turista y no Hamid una vez me topé con algo que me dejó un tanto cuanto pasmado. Yo también colecciono fotografías; pero no de la pirámide, sino de la gente que viene a visitarla y que, por un dólar, se toma una fotografía conmigo. El atractivo para ellos es llevarse el recuerdo en imagen, porque en la memoria no lo llevarán, de estar junto a un niño y a veces también mi tío vestidos con un turbante y la bata emblemática. Les doy mi correo electrónico para que si se acuerdan me envíen la fotografía, yo no tengo dinero para una cámara digital; pero voy a imprimirlas al café y tengo mi álbum. Para eso me sirven los dólares extra que no le doy a mi madre. En eso consiste mi tiempo libre, en soñar despierto con la vida de con quien me saqué una fotografía como adorno. Fue precisamente con la fotografía de un viejo que no me pagó que la fantasía llegó a su más extraña faceta. El protocolo consiste solamente en estarles diciendo one dollar todo el tiempo, en muchos casos no saben ni por qué pedimos one dollar; eso es lo de menos, ellos deciden por qué nos lo dan. Y deciden tomarse una fotografía o que les digamos dónde está alguna cosa e incluso a veces sólo nos lo regalan. Los hemos escuchado, se burlan de nuestro repetitivo one dollar. Es comprensible, somos cientos de personas con el mismo protocolo. En una serie de papelitos que traigo en el bolsillo está mi correo electrónico anotado, y se los doy si los noto alegres. En el caso de Domingo Ferrett no fue así. Sé que se llama Domingo Ferret porque así decía en el correo desde donde me envió la fotografía. No había nada especial en él, lo especial apareció cuando imaginé ser él. Cuando intenté llevar a cabo su vida. Este señor rompió mi protocolo de una manera irrespetuosa. Iba con su esposa, creo, y ella traía la cámara. Todo estaba planeado de antemano porque yo estaba tranquilito y en una nada ya estaba en sus brazos y el flash me cegó y me bajé enojado diciéndole one dollar, mirándolo con el ceño fruncido mientras se carcajeaba e iba caminando con su esposa alejándose de mí como si fuera una rata. Él me había robado. Se llevó mi trabajo sin pagarme. No era la primera vez que ocurría, no hay que darle seguimiento a estas cosas, la policía ya se sabe. Lo seguí corriendo alterando el one dollar por no dollar. No dollar, no dollar, le iba gritando. Y se giró y clavó su mirada en mi cara manchada con mugre y mocos secos. Le alargué sonriendo el papelito con mi correo electrónico. Se lo metió en el bolsillo sin decir nada, con un gesto indiferente. Me dio una palmada en el hombro y se giró dándome la espalda. Ahí parecía haber terminado la cosa; de pronto sacó el papel y me lo regresó diciendo one dollar, one dollar, one dollar. Imitándonos a todos nosotros y comprendí que quería un dólar a cambio de enviarme la fotografía. No todos se acuerdan de enviármela, así que cabizbajo hurguée en mi bolsillo y me fijé que nadie me estuviera viendo porque sería romper con todo y le di un dólar y sonrió. Regresé triste a mi puesto y decía one dollar sin entusiasmo. Me llegué a preguntar qué demonios estaba haciendo ahí y no con mi padre en el sembradío. Domingo Ferrett sabía conseguir lo que quería y además que le pagaran por conseguirlo. Por lo menos así fue el caso conmigo y esa fue la enseñanza que me dejó su actitud. No lidia con el rechazo, Domingo Ferrett funciona de otra manera. Me imaginé en otra ciudad robándoles el dinero a las demás personas y luego huyendo sin decir nada. Es evidente que me pensarían un ladrón; mas bajo la dinámica de Domingo Ferret lo que procede es esperarlos a que lleguen porque saben que yo tengo el dinero. Ya sólo es cuestión de esperar a que digan qué quieren. Me pudieran dar de golpes; pero no creo que haya alguien lo suficientemente estúpido como para enfrentarse a golpes con Domingo Ferrett. Es una bestia. Te regreso tu dinero, me imaginaba diciéndoles, si me dices de quién puedo sacar más. Y en mi imaginación tenía todo el sentido del mundo que me dijeran: Pascual es rico, anda y róbale a él, vive en la calle Asturias 176. Luego les sonreía y no les daba su dinero. Había que ir a verificar la existencia de Pascual. Entonces ya nunca me hallarían. Igual que yo nunca hallé a Domingo Ferret. Su fantasía sería distinta. La provocaría algo distinto a un álbum de anhelo, sino un recuerdo amargo como el que me dejó Domingo Ferrett, nombre que le inventé al señor a quien no me atreví a seguir y quien nunca me mandaría por correo electrónico la fotografía que me robó.

miércoles, 9 de abril de 2014

Una meditación consecuente

Meneándome así sobre la cama no llegué a dormirme hasta después de levantarme tres veces a orinar, sentarme en el sillón a leer y darle vueltas al mismo asunto. Siete meses sumándole otros dos ya debiera estar pariendo mi mujer. Voy le agarro la panza y no se mueve nada, en ningún momento hemos sentido movimiento o pataleos. Nos hemos preguntado con seriedad, preocupados, si acaso no estará la criatura en coma. Puede ser que simplemente sea tranquilito o se den estas cosas. Conocemos en verdad muy poco. Nuestra pequeña esfera de amistades no va más allá de los conocidos en la escuela, algunos conocidos de nuestros padres, contar algún otro sería empezar la fantasía. Eso hemos escuchado, que los bebés patalean o dan un golpecito, se mueven, algo pasa. El nuestro no ha hecho nada. No es motivo para desilusionarse, quiero pensar. Pero, ¿por qué no patalea el mentado niño? No puede estar muerto, eso la pondría grave. Además ha seguido creciendo y un muerto no se pone a crecer así porque sí en el vientre de su madre. -¿Sientes algún tipo de dolor?- le preguntaba e invariablemente la respuesta era no. No siento nada, decía. Diez meses y el médico sugirió sacarlo a como diera lugar. Eso no es natural, no podíamos hacerlo. Si quería seguir ahí dentro, quién eramos nosotros para hacer nada. Nos dijo que ya era peligroso pero llegaron los once meses y se le formó un segundo ombligo a mi mujer en la piel, a unos centímetros del suyo. Al año no podía salir ya de cama, se le había puesto como piedra todo. No sufría. Estoy aburrida de estar embarazada, decía, ya quiero empezar a cuidar al niño. Calma, le contestaba, ya vendrá. A los dos años mi mujer dejó de hablar y todavía no paría al niño. Contraté a una enfermera para que la cuidara cuando iba al trabajo, que le ayudara a hacer sus necesidades y la limpiara. El cuarto ya olía muy mal y le dije que ella tenía que entender por qué ahora dormiría en otra habitación. La enfermera me preguntaba si por la noche también la necesitaba. No, oiga, váyase a su casa porque la señora y yo tenemos que dormir. Mas la señora ya no sabía si era señora o no porque ya tenía la mirada perdida. Nunca vi a una mujer tan aburrida como a ella que estuvo tanto tiempo acostada y embarazada. Vino su madre. Estuvo largo rato de rodillas en la cama dizque rezando, yo la vi llorar todo el rato. La enfermera intentó calmarla, le tomó la presión arterial porque de los sollozos se andaba ahogando. Le pasó un folleto a la vieja, le dijo que lo había encontrado bajo la almohada, que era un volante con una oración muy extraña firmada por el Dr. Aira. Su hija está en suspenso, señora, escuché que le dijo. Ella está provocando esto solita, ahí lo explica todo el Dr. Aira. No quiere hacerse responsable del niño, y tampoco le interesa tener una familia. No comprende por qué se casó ni ha terminado de entender los protocolos que se siguieron. El Dr. Aira lo explica todo, dice: repita estas palabras si quiere suspender su vida en un momento determinado para tener tiempo y comprender por qué hizo lo que hizo. Las palabras es mejor no anotarlas aquí, el folleto estaba escrito a mano y espero que sea la única copia. La explicación se prolongaba mucho más y el tipo de letra con que estaba escrito era la de mi mujer. Ella seguramente lo escribió e inventó el nombre del Dr. Aira. Pero, ¿cómo iban a estar funcionando esas palabras? Dejé de decirlas y vi de pronto a un niño de unos cinco años estirándome el párpado derecho. Cinco años en el sillón y yo sin poder dormir, había suspendido mi vida para evitarme la escena. La enfermera no se sorprendió. Se puso a explicármelo todo. No se mueva, señor, lo recibe ya el Dr. Aira. Miré hacia el suelo. Había un gusano estirándose y contrayéndose, avanzando lento a quién sabe donde. Las palabras cambiaron, me gritó desde la otra habitación el Dr. Aira, por eso no se ha suspendido de nuevo. Tuve que mover los filamentos del universo para salvarlo, no sé de dónde sacó su mujer mi volante secreto; pero le advierto que mis secretos no serán revelados. Hace cuarenta años que cuidamos del Dr. Aira. Es divertidísimo, a lo mejor no se dio cuenta, pero cuando le ponemos una pluma en la mano se pone a garabatear inmediatamente. Ya nos escribió cincuenta volúmenes de secretos, los hemos estado publicando pero ninguno funciona. Ya no sabemos qué está pasando. Joaquín los ha leído todos, dice que faltan hojas, que los momentos en que no le pusimos la pluma en la mano eran los fundamentales, que ya lo había contemplado así, nos sabía irresponsables.

martes, 8 de abril de 2014

Manchas: oscuros sueños de nada

Recuerdo de algún modo, sin memoria física, los días calurosos que me fueron formando mientras colgaba pequeñito de una rama que me alimentó despreocupada. El viento me mecía y a veces me meneaba de arriba a abajo cuando unas figuras chocaban contra el delgado árbol de donde provengo. Vi dos veces la luna llena, pasé por tres tormentas eléctricas, el sol me dio este color rojo y luego no volví a ver nunca más el cielo. Apenas cinco tronquitos flexibles un poco más largos que yo apretaron de mí y los ciclos cambiaron a unos movimientos que a veces eran violentos y otras veces nulo. Un ligero andar, casi como el del viento pero más armonioso, me paseó por un tiempo entre familiares con quienes nunca pude hablar por cuán apretados estuvimos los unos de los otros. Se extrañaba esa natural distancia impuesta por la disposición de una matemática misteriosa que emerge quizá de la imposibilidad de otra cosa. Los reconocí porque sentí sus pieles y eran suaves y resbalosas como la mía. Todo se detuvo de pronto. El traqueteo que vino después no cesó durante días, fui asfixiándome lentamente hasta que las vibraciones de afuera me obligaban a respirar sin que yo quisiera. Estaba en un hospital de frutas y verduras, dentro de un poliedro cuya temperatura impedía mi decadencia. Fui cayendo en otro estado de consciencia, en una extraña hipnosis en la cual perdí para siempre la voluntad. No fue trágico, era ya lo único a lo que podía aspirar. Era eso o verme enmohecer hasta la oscura deformación absoluta. Me sentí estallar entre otros jugos y una textura porosa que tallaba mi doliente carne viva. La agonía duro todavía un rato más. El chasquido fue lo último que supe. Algo contranatura supo de mí, me narró y él me destruyó algo más valioso que la voluntad, enmascaró para siempre mi existencia.
O.G.C.

jueves, 3 de abril de 2014

Chivay: Poblado de Cóndores

He vivido toda mi vida en Chivay. Es pequeño y está rodeado de montañas secas que ni polvo levantan, son rocas todas arenosas que no se han movido en siglos pero pronto serán otra cosa, hoteles de lujo u otra tontería. Le quieren decir a veces la ciudad de las montañas, de mí no va a salir eso de la boca porque esto no es una ciudad. Aunque tampoco sabría decir con exactitud qué es ni sé tampoco si me interesa descifrarlo con esta lengua que carga otras ideas en sus entrañas. De ser otro el modelo, diferente el objetivo, más pacífica, estructurada y cíclica la vida, quizá pudiera detenerme a pensarlo; pero no sé, quizá en ello también haya alguna trampa que no alcanzo a ver. Sin embargo, quiero pasar a otra cosa, a que hay varias cadenas de hoteles que han hecho un esfuerzo descomunal por traer su lujo hasta estos tres mil seiscientos metros de altura. Se pudiera llegar en avioneta, pero lo más barato y común a pesar de todo es el viaje en camión o tour privado. Más que nadie vienen viejos adinerados de todas partes del mundo a ver volar a los Cóndor sobre el Cañón del Colca. Llegan por la tarde y los instalan en estos lugares que alteran el orden. El procedimiento por el cual se les saca el dinero es el mismo todos los días. Hay otras maneras más complejas para ganarse la vida, me refiero a que toman más tiempo y conocimiento, como sembrar y quizá incluirle eso de ir al mercado a vender lo que sobra; mas ya se sabe que de cien viejos que llegan a Chivay por lo menos cuarenta van a traer un ligero mareo y cinco no van a tolerar el nivel de oxígeno de esta altitud. Si no se los atiende es fácil que caigan en espiral hacia el mal de altura, peligroso en ellos por la edad. Tengo conocidos que sólo se dedican a traer tanques de oxígeno para acá. Y seguramente haya conocidos de otros conocidos que los mandan de otro país al nuestro. Otros que los fabrican, etcétera. Los hoteles, con tal de ahorrarse algo en el flete, le pasan el trabajo a quien los transporte más barato. Es sólo un ejemplo, en cada lugar siempre aparecen distintas necesidades y distintas mañas para cubrirlas. Son pocos los pobladores de Chivay que quieren adherirse en serio a ese gañán modo de vivir; pero los que sí, hacen el esfuerzo y oscilan entre las costumbres de su pueblo y los caprichos extranjeros. No les interesa salir como esos viejos, cuando hayan ahorrado lo suficiente, a pasear por otros países y conocer. Ojalá terminara ese dinero focalizado hacia algo menos tonto, sus ambiciones son mucho más estrechas. Habitualmente se van a cualquier pueblo y lo gastan en alcohol y mujeres que terminan por dejarlos solos en la barra de cualquier bar al volverse el foco de atención de cualquier turista bonito con un poco más de plata en la bolsa. Ellos están de paso y hay que aprovecharlos. Los otros idiotas volverán. No saben salir de su propia estupidez. Así que por las mañanas se monta a los turistas en distintas camionetas que llegan a un estacionamiento al borde del Cañón por la orilla del mismo, al lugar de siempre, donde ya se sabe que las aves saldrán a por lo menos estirar sus alas del infinito letargo de yacer escondidas en una cueva cuidando a sus crías. Ellas mismas intentan protegerse, no tienen contemplado el morir. Otras cosas los matan, ya lo sabemos. Además de las manchas blancas en las alas de los machos y de su imponente presencia aérea, se distinguen de otras aves por muchos más motivos como la altura a la que vuelan; aunque el más reciente e imporante es el peligro, por su alarmante número de sobrevivientes, de su extinción. Acaso sea esa amenaza contra la desaparición que son de interés para los viejos; aunque también vienen jóvenes, muy entusiasmados con cámaras fotográficas e intentan rescatarlos en cincuenta fotografías y tres videos a la vez. Se enorgullecen al pensar que las futuras generaciones tendrán un respaldo visible de lo que fueron, porque para ellos quizá es obvio que no pueden hacer nada para remediarlo. Para qué decir cuánto son molestia todos, no alteran nada. Seguirán viniendo de todas formas. Si acaso el dinero no manda, seduce. Y si no cae uno en sus garras cae otro. Así funciona el dinero aquí y en todas partes, como las mujeres caprichosas, siempre hay alguien creyendo poder manejarlas en grandes manojos y administrarlas de acuerdo a su deseo. Es ese abuso mutuo que se va infiltrando en todas partes, quebrando el conocimiento ancestral en datos curiosos que aparecen como nota al pie de página de los libros de turismo. Así no se pasa el conocimiento. La ideología que se transfiere así es la de que todo lo que está en esos libros es lejano, misterioso e inaccessible. Sólo a ellos(los lejanos) les concierne, terminan pensando, volviendo a sus habitaciones enchilados todavía de un ardor que no saben manejar. Somos nosotros mismos otros Cóndor realizando hazañas y malabares como en un circo. Como las aves nos protegemos en nuestras casas y no sabemos cuánto está en juego. Solíamos poder comprar quinoa barata. Es nuestro alimento. Algún tonto cayó porque los precios ahora están por las nubes y estamos a base de arroz y frijoles. Ya no somos dignos de la quinoa porque no podemos pagarla. Nosotros mismos la sembramos y ya no somos dignos de ella. Ya viene otro a prometernos una solución. Queda pendiente la narración de las familias más importantes de Chivay, ese poder se está transfiriendo y tengo que empezar la investigación de las biografías de los recién llegados, los que traen las buenas ideas, los que nos están salvando de nosotros mismos.
O.G.C.